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 Yria cerveza artesanal de la Mesa de Ocaña

No es algo nuevo el amor a las cervezas para nosotros, de hecho nos conocimos tomando una en una cervecería internacional. De eso hace ya diez años y ahora compartimos mucho más que eso. Una variación en griego del  nombre de nuestra hija nos dió la idea para Yria, que es para nosotros un reto y una ilusión.

Despues de algunos años haciendo cerveza en casa y de muchas pruebas con más o menos éxito encontramos la receta que buscábamos y vimos el momento de seguir adelante con lo que ahora es más que un hobby.

Yria nace en un lugar de Castilla la Mancha llamado la Mesa de Ocaña.  En esta acogedora tierra crece aferrada a la tradición mientras mira siempre hacia el futuro. Un pequeño gran proyecto gestado con mucha ilusión y mucho trabajo para que la comarca de Ocaña tuviera su primera cerveza de calidad. El resultado para nosotros es un motivo de orgullo y queremos que sea la cerveza de la que todos los castellanos se sientan orgullosos. Y sobre todo que acompañe muchos buenos momentos .   

 

La cerveza acompaña al hombre desde antes que existiera el pan, y de hecho se ha considerado tradicionalmente más alimento que bebida. Desde la cerveza que alimentaba a sumerios y egipcios hasta la que conocemos actualmente ha habido muchos cambios. Como ha ocurrido en otros campos la tecnología y la globalización han llevado a un producto totalmente industrializado y uniforme en la que el trabajo del maestro cervecero ha dado paso a grandes cadenas de producción, aditivos mejorantes e inversiones millonarias cuyo resultado ha sido muchas veces disminución de los costes, pero también de la calidad, y pérdida de la identidad local del producto. Desde hace muy poco tiempo, y menos en España, un grupo de gente nos hemos puesto como tarea volver a recuperar el espíritu artesanal, del trabajo bien hecho y la identidad local; surge ahí un método nuevo-viejo de hacer cerveza, los cerveceros caseros y las microcervecerías.

 

En realidad todas las clases de  cerveza se elabora con cuatro elementos básicos: cebada (en ocasiones otros cereales que se llaman adjuntos), agua, lúpulo y levadura. 

Para nosotros la diferencia principal entre la cerveza industrial y la artesanal se encuentra en que los artesanos fabrican cerveza, mientras las grandes multinacionales fabrican dinero.

Hay otras diferencias respecto las proporciones, en el tratamiento de la materia prima y en el proceso de elaboración. En cuanto a las materias primas su proporción es menor en las cervezas industriales las que además utilizan conservantes no naturales. Las cervezas artesanales no utilizan ningún aditivo artificial, el proceso de elaboración es manual desde el molido de las maltas hasta el embotellamiento.

La cerveza artesanal no sigue un proceso industrial, esto la hace más atractiva en el sabor y en la presentación. Cada maestro cervecero desarrolla su propia fórmula o su propia receta, para conseguir lo que su público más acepta. Por eso es que vas a encontrar diferentes gustos aún dentro del mismo tipo de cerveza. Eso hace que sea un producto más caro que la cerveza industrial.

En realidad deberíamos hablar de tres categorías más que de dos: los cerveceros caseros, las microcervecerías y las cervecerías industriales.

Los cerveceros caseros tienen un equipo más o menos rudimentario que permite -con algo de suerte- repetir de forma más o menos cercana la misma receta en distintas producciones.

Las microcervecerías y brewpubs tienen un equipamiento más sofisticado que el de los cerveceros caseros: tanques, bombas, filtros... y pueden hacer mayores producciones. Sin embargo no llegan al nivel de sofisticación de las grandes; la mayoría de las partes del proceso son realizadas de forma manual (adición de grano y lúpulo, lavado de los instrumentos, etc.) y se busca un perfil personal; la micro se integra en el ámbito local e intenta buscar una identidad propia. Buscamos que la gente se interese por  la cerveza de "tal lado" y no "tal marca", es también habitual utilizar ingredientes autóctonos para aumentar esa diferenciación.

Para un artesano es importante que la gente aprecie su "criatura", ofrecer novedades, investigar y competir, sanamente, con otros colegas. Por supuesto espera que le rente económicamente, y se ve obligado a convencer a su público para que pague un producto que, obviamente, es más caro que las habituales. Para la gran industria el valor de la cerveza se expresa solo en dinero. Además, el trabajo manual de una microcervecería hace que se generen puestos de trabajo y autoempleo, al lado de las etapas fuertemente automatizadas de las multinacionales.

El escaso volumen de producción artesanal y el nicho de mercado diferenciado hacen que no haya una competencia real, con lo cual pueden convivir sin ningún problema ambas formas de entender el negocio cervecero.

Por supuesto ninguna de las posturas es necesariamente mejor que otras pero nosotros, desde nuestra posición, tenemos claro que dentro de tanta sofisticación tecnológica todavía hay sitio para tantos oficios artesanales y pequeñas empresas que puedan convivir y sobrevivir con los adelantos de la "modernidad".

 


Cervezas Yria | cervezasyria@gmail.com